Alimentación Complementaria - Proyecto Lactar

Alimentación Complementaria

La leche materna es el mejor alimento que pueden recibir los bebés porque contiene todo lo que ellos necesitan. Además, los protege de las enfermedades. Sin embargo, a partir de los 6 meses los bebes necesitan más calorías y nutrientes que los que puede ofrecerle la leche materna. Por eso…

La leche materna es el mejor alimento que pueden recibir los bebés porque contiene todo lo que ellos necesitan. Además, los protege de las enfermedades. Sin embargo, a partir de los 6 meses los bebes necesitan más calorías y nutrientes que los que puede ofrecerle la leche materna. Por eso es el momento justo para introducir otros alimentos adecuados, sin dejar la teta. Es necesario que estos alimentos complementarios sean lo más nutritivos posible. Para comenzar a introducir alimentos es fundamental que el organismo esté maduro a nivel neurológico, renal, gastrointestinal e inmune y esto paradójicamente se da a los 6 meses.

El niño está listo para empezar a tomar otros alimentos cuando:

  • Es capaz de sentarse estable sin ayuda.
  • Pierde el reflejo de extrusión que hace que los niños expulsen la cuchara con la lengua (hasta que tienen suficiente discernimiento para distinguir lo que se come de lo que no, por si acaso lo escupen todo).
  • Muestra interés por la comida de los adultos.
  • Sabe mostrar hambre y saciedad con sus gestos (al ver acercarse la cuchara el niño que tiene hambre abre la boca y mueve la cabeza hacia delante. El que está saciado, cierra la boca y mueve la cabeza hacia un lado).
  • Los nuevos alimentos se deben incorporar de uno en uno, en pequeñas cantidades y con al menos varios días de separación.

¿Y cómo empezar hacerlo?

  • Es bueno que el niño o niña tengan su propio plato desde que comienzan a comer. Así se puede saber cuánto come cada vez.
  • Al principio, el bebé comerá una vez al día -en el almuerzo o cena-, cuando la mamá pueda estar más tranquila y predispuesta.
  • Es muy importante que quien alimenta al niño lo mire, le hable y le sonría.
  • Es conveniente usar una cucharita pequeña, de bordes lisos y suaves. Cuando empieza a comer con cuchara, el niño suele sacar la lengua y parece que rechaza la comida. No es así… ¡No hay que desanimarse! Si le pone el alimento en el centro de la lengua, se evitará que lo escupa.
  • No hay que preocuparse si no come lo que uno espera. Es un proceso de aprendizaje: cada niño tiene su ritmo y debe ser respetado.
  • Es muy importante no usar la comida como premio o castigo. Los alimentos son necesarios para crecer y será bueno que los chicos lo entiendan así desde el principio.
  • De a poco el niño reconocerá el momento de la comida como una rutina placentera, en la que puede participar activamente.